Hubo un año donde me enviaron a un curso de verano, era en una especie de villa que tenía un pequeño lago todo como me lo había dicho las distintas películas gringas, al principio no quería pero luego cambié de opinión al pensar que mis padres iban a hacerme arreglar mi habitación.

Cuando llegué nos dividieron por apellido haciendo filas, por fortuna el mío inicia con A así que siempre soy de los primeros, estaba nervioso pero al mismo tiempo emocionado, hace mucho no hacía cosas nuevas y creí que no me haría daño salir a platicar con la gente.

Estaba tranquilo cuando de repente, de reojo vi como la gente hacía un círculo, los gritos no se hicieron esperar “¡Pelea! ¡Pelea!” dos chicos se estaban peleando, uno de los instructores corrió a separarlos, no le costó trabajo, era muy fuerte y ellos muy débiles.

Generalmente trato de saber el chisme de lejos, muy rara vez me acerco por información además eventualmente la gente habla de eso y me quitan la necesidad de preguntar, íbamos a dormir en las cabañas cada una tenía espacio para seis personas, eran tres literas.

En cuanto nos la asignaron corrí para ganar una de abajo, odiaba la de arriba porque siempre que alguien prendiera la luz sería el primero en saber. El silencio reino unos momentos en lo que cada quien dejaba su maleta en su respectiva cama o acomodaba sus objetos.

Yo me senté y vi a todos, me tardé unos segundos pero reconocí la cara de los chicos que se habían peleado, al instante me sentí nervioso temía que volvieran a pelearse en el transcurso de nuestra estadía, prefería pensar en otra cosa como la comida, eso siempre ayuda.

Nos presentamos entre todos y al fin me aprendí el nombre de los que se estaban peleando Mauricio y Omar. Entró uno de los encargados a decir que teníamos una hora libre y que luego nos reuniríamos en el arco principal, me pareció perfecto así podía evitar momentos incómodos así que me fui a explorar.

Caminé por el pasto verde y a lo lejos vi una cabaña la curiosidad me ganó, entré y era uno de esos lugares donde guardan herramientas, máquinas lo único que pude reconocer eran unos flejes de acero de lo demás no me supe su nombre, había muchísimo polvo en ese momento escuché pasos afuera, por alguna razón me escondí en lugar de salir.

Era Mauricio y Omar, entraron discutiendo y corriendo

-¿Qué te pasa?- preguntó Omar gritando

-Pues tú, te digo algo y te pones todo loco –contestó Mauricio

Hubo una pausa, solo se escuchaba como respiraban.

-No puedes ir ahí por el mundo diciendo eso ¡Te lo dije porque confiaba en ti!

-Nadie escuchó, tranquilo…

Omar se acercó y abrazó a Mauricio, Mauricio se puso a llorar, lo único que se escuchaba eran sus sollozos.

Me dio gracias ese momento porque yo no quería meterme en momentos incómodos y terminé en uno, que ni era mío y estaba escondido.

Se susurraron algo al oído y en voz baja pero no alcancé a escuchar, por fortuna decidieron salir de la cabaña, yo tuve chance de respirar y la satisfacción de poder hacer un poco de ruido después de quedarme como estatua. Salí como si nada hubiera pasado.

Me hubiera gustado saber sobre lo que hablaron, se veía como un tema importante pero solo era por metiche no porque de verdad fuera mi asunto, me quedé con la intriga un rato luego me olvidé del asunto.

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FUENTES: YouTube, APLEMSA, El Universal