Deseo que este relato sirva a muchas mujeres u hombres, que se obsesionan por mantener todo en sus hogares, trabajos y en general su vida en perfectas condiciones a costa de su integridad física como yo lo hice alguna vez; la vida es tan frágil y tenemos no solo el derecho sino también el deber de disfrutarla todo el tiempo aunque la situación sea un poco o muy complicada igualmente hay que disfrutar, porque no solo de buenos momentos se compone nuestra historia sino también de las experiencias difíciles o de los errores ya que de estos se obtienen las más grandes satisfacciones y victorias puesto que ello conlleva a apreciar lo maravilloso de la misma.

Ya era un poco tarde y me encontraba bastante atareada por darle de comer a mi esposo; debo aclarar que él es un buen hombre, muy amable, cariñoso que me ama y siempre me ha proporcionado una muy buena calidad de vida, no tengo queja alguna a excepción de su mal carácter cuando tiene hambre ya que en ese momento el dulce señor que tengo por marido se convierte en una fiera feroz hambrienta de mal genio; por lo que estaba tan apurada de servirle su rico caldo de pollo que le había preparado con prisas dado que tuve que asistir a la junta escolar del nieto por lo cual el tiempo no fue suficiente de modo que cuando él llego aún no se había enfriado del todo la olla exprés entonces para acelerar el procedimiento decidí colocarla en el suelo mientras le calentaba sus tortillas y en cuanto pude abrí la tapa ahí mismo donde se encontraba, por la premura de hacer las cosas rápidamente no tuve cuidado, luego en el momento en que le estaba sirviendo se me cayó del cucharon la pieza de pollo nuevamente dentro de la olla está, me salpico la pierna de caldo que estaba casi hirviendo; en seguida grite de dolor brevemente me revise al levantarme la prenda pero al mismo tiempo continúe con lo que estaba haciendo aunque me dolía mucho me aguante sin darle importancia una vez que termine con lo que estaba ocupándome;  de inmediato Manolo se ofreció a llevarme al médico al verme la pierna muy enrojecida en el área de la quemadura incluso ya comenzaba a formarse una gran ámpula pero me negué le dije que no era necesario que yo misma me curaría. No podía ir al hospital quien cuidaría de mi nieto mientras yo no estaba para atenderlo de modo que no acepte.

Durante los siguientes tres días tolere el ardor y el dolor a pesar de la insistencia de mi marido me hice la fuerte pero no veía ninguna mejoría por lo que Manuel decidió dejarse de remedios caseros llevándome al doctor, ahí comenzó el verdadero dolor por dejar solo a mi nieto todos los días y no atender yo misma a mi Manuel ya que al no tener los cuidados pie diabético todos los días debía asistir a curaciones en donde me lavaban, tallaban y desinfectaban la quemadura para evitar que se me hiciera una llaga fueron un par de meses de pasar por lo mismo, pero gracias a la atención que recibí fue un tratamiento muy exitoso ya que hoy en día afortunadamente no tuve ninguna consecuencia grave incluso hasta la cicatriz está desvaneciéndose.

Actualmente aprendimos a tomar las cosas con tranquilidad ya que si no me da tiempo de preparar algo salimos a comer cual novios, mi esposo es mucho más amoroso y comprensivo de lo que ya de por si era por lo que sigo perdidamente enamorada a nuestros veintitrés años de feliz matrimonio por lo que mis tres hijos ya nos están apoyando para la celebración de nuestras bodas de plata.

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