Hubo un tiempo donde mi mamá comenzó a enfermar, no podría decirles cual era la razón pero pareciera que todas sus defensas simplemente se rindieron y decidieron no defenderse más, sé que no funciona así la salud pero prefería pensar eso a pensar que mi mamá se sentía mal que no quería luchar contra nada, incluida esta enfermedad.

Había empeorado, lo que hacía que la casa estuviera muy tensa, no podía salir a casi ningún lado, mi mamá necesitaba cuidado pero no podíamos costear una enfermera que la cuidara así que entre mis hermanos nos turnábamos.

Era muy cansado pero no perdía la esperanza de que mi mamá pudiera mejorar pronto, además de que si seguía así era justo porque no se había rendido, ella siempre había sido una guerrera. Algunas noches yo no podía dormir bien debido a las distintas preocupaciones, el dinero, el tratamiento, mi tiempo, su tiempo y nuestra vida.

Cuando fue la tercera consulta nos dieron un diagnóstico oficial, no era una operación tan riesgosa de hecho era un procedimiento muy sencillo, la amable doctora nos explicó paso a paso en qué consistía, para nuestra sorpresa era muy buena enseñando, me inspiró confianza y decidí no poner toda mi atención en eso.

Como requisito para la operación requeríamos donadores de sangre, nos pidieron tres, automáticamente mis hermanos y yo dijimos que nosotros pero es bien sabido que hay que tener un plan B en caso de que la sangre de alguno no sea la más óptima para donar, fuimos los tres muy temprano y en ayunas. Nos formamos y había una señora muy seria tomando nuestros nombres.

La sala de espera estaba llena de gente, era obvio que no éramos los únicos con un pariente que iba a ser operado, además dependiendo del procedimiento es la cantidad de donadores de sangre, después de un rato de estar de pie nos llamó la enfermera antes nos tenían que hacer un análisis de sangre  para saber si nuestra sangre era sana.

A cada quien le sacaron una muestra, tuvimos que esperar unos minutos con nuestros algodones con alcohol, antes de sacarnos la muestra nos hicieron preguntas personales sobre si habíamos tenido hepatitis y cuantas parejas sexuales habíamos tenido ese año pero todo sea porque mi mamá tuviera sus donadores.

Al final dijeron nuestros nombres, mi sangre si era apta para donación, uno de mis hermanos no, resulta que para sorpresa de la familia se había hecho un tatuaje un mes anterior pero lo había mantenido en secreto.

Nos faltaba un donador, así que le mandé un mensaje a mis mejores amigos pidiendo su ayuda, no lo hubiera dicho si no los necesitaba. Me respondieron rápido diciendo que con mucho gusto irían a ver si son candidatos. Les hicieron el mismo procedimiento que a nosotros pero como llegamos más temprano esperamos menos.

Por fortuna si era candidato, estaba muy contenta ya que era una preocupación menos para mi familia, en agradecimiento le compré el desayuno a mi amigo, estoy consciente que no cualquiera está dispuesto a levantarse tan temprano y permitir que le saquen sangre.

Operaron a mi mamá y todo salió muy bien, la recuperación fue lenta pero eventualmente mi mamá regresó a sus actividades normales ahora con más ánimo de seguir adelante.

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Fuentes: SwissLab, YouTube, IMSS